Tom Hardy demuestra una vez más lo que no necesitaba y es
que sabe actuar, pero por si acaso quedaron dudas después de Bronson (2008) y Warrior
(2011), acá lo vuelve a hacer. Advertencia, toda la película, sus 125 minutos transcurren
dentro de un auto y Hardy es el único frente a la cámara, con esta premisa el
actor recorrerá un abanico de emociones debido a las complicaciones de su vida.
Por otra parte no es menor la labor de Steven Knight, director y escritor de
esta película, que con casi nada te mantiene, refiriéndome a lo visual ya que
la cámara nunca sale del auto y no tenía muchas opciones, de todas maneras se
las arreglo muy bien, con respecto al guion, está escrito de una manera muy
inteligente ya que con poca información nos hace dar cuenta de muchas cosas sin
que se expliquen, así no sea tan cargados los diálogos, ya que se volvería
tediosa, una joyita, vale mucho la pena.
Sinopsis: Roy Dillon ( John Cusack ), hijo de una prostituta, se encuentra dividido entre el amor que siente por su madre Lilly ( Anjelica Huston ), una atractiva mujer que trabaja para un violento estafador, y su amante Myra ( Annette Bening ), que está dispuesta a todo con tal de alejar al joven de la influencia materna. Sigo en esta revisión del año 1990 mirando lo que me quedo en el tintero. En esta ocasión, al igual que en mi anterior crítica, Reversal of Fortune (1990) me toco una película que la verdad no sabía que existía, poco serio lo mío, mas si es una película con 4 nominaciones a los Oscars en las categorías mejor director, guion, actriz primaria y secundaria, The Grifters o Ambiciones Prohibidas como se conoció en Argentina, fue un gran hallazgo. Stephen Frears es un director que supo adaptarse a las épocas, dirige desde los años 60 y su última película, Philomena (2013) estuvo nominada a los Oscar , pero su estilo siempre jugó entre lo independiente y lo comer...
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